Inteligencia Emocional

 Introducción 

¿Qué es realmente la Inteligencia Emocional? ¿Cómo influye en nuestro bienestar, comportamiento, estrés, rendimiento...? ¿Es tan importante como realmente percibimos?... Múltiples cuestiones surgen en relación a la misma, debido al interés que ha suscitado la misma en diferentes ámbitos y entornos a lo largo de esta última década. 

La Inteligencia Emocional (IE) surge en el seno de la nueva concepción científica de la mente humana, en la que las emociones desempeñan una función tan importante como la cognición.  A pesar de ser un constructo reciente que defiende la capacidad de usar la información emocional en el razonamiento, se localizan teorías postuladas con anterioridad sobre la inteligencia por distintos autores que han influido en el desarrollo progresivo de la IE.   Cabe destacar, Gardner (1983, 1993, 1999), el cual publica en 1983 en “Frames of Mind” su teoría de las Inteligencias Múltiples, señalando que los test de CI se basan en una noción muy restringida de la inteligencia, pues no contemplan habilidades y destrezas que contribuyen al éxito y al fracaso en la vida diaria de las personas por encima de este coeficiente y, por ello, manifiesta que es necesario identificar diferentes inteligencias que puedan explicar el motivo de que unas personas se desenvuelvan mejor en unas áreas que en otras. En consecuencia, él sugiere, en un principio, la existencia de siete inteligencias: inteligencia lingüística, inteligencia lógico-matemática, inteligencia musical, inteligencia kinestésica-corporal; inteligencia espacial; inteligencia intrapersonal e inteligencia interpersonal. 

Centrándonos en la IE, el primer modelo y la primera definición formal y rigurosa aparece con Salovey y Mayer en 1990, quienes la definen como la habilidad para controlar sus emociones y las de los demás, discriminar entre ellas y usar la información emocional para guiar sus pensamientos y comportamientos (Salovey & Mayer, 1990). Posteriormente, reformularán su modelo, ofreciendo mayor importancia a la comprensión de las emociones; así como, al procesamiento de la información (Mayer & Salovey, 1997).    Sin embargo, la difusión de este constructo llegará con el best seller “Inteligencia Emocional” de Goleman (1995) que, en un principio, se basa en la teoría inicial de Salovey y Mayer (1990), para posteriormente ofrecer un modelo teórico diferente sobre IE, en el que incluye la motivación y las habilidades sociales para su explicación; como veremos a continuación. Así, hemos llegado a una proliferación de modelos teóricos y medidas de evaluación diferentes de la IE, a la vez que han ido aumentando el número de investigaciones que demuestran la validez predictiva de la IE en distintos contextos.

Modelos teóricos de Inteligencia Emocional
  • Modelo de Habilidad: 
  Salovey y Mayer definen la IE como “la capacidad para valorar y expresar las emociones con exactitud; la capacidad para acceder y generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la capacidad para entender la emoción y el crecimiento emocional; y la capacidad para regular las emociones y promover el crecimiento emocional e intelectual” (Mayer & Salovey, 1997, p.10).  En este modelo, las habilidades emocionales que integran la IE se ordenan jerárquicamente, es decir, se necesitan de las más básicas para llegar a las de mayor complejidad. En este caso, el proceso más complejo y completo del modelo es la regulación emocional, ya que para que una persona pueda regular sus estados emocionales satisfactoriamente es necesario que previamente haya desarrollado las habilidades de percepción emocional, facilitación y asimilación emocional y, por último, comprensión y análisis de las emociones.
  • Modelo mixto:
Los modelos mixtos explican la IE en base a conceptos como la inteligencia, las emociones, los rasgos de comportamiento estables y las variables de personalidad; los más conocidos son los que pertenecen al autor Goleman (1995), quien define la inteligencia emocional como “el conocimiento de las propias emociones, el control de éstas en el momento y en la situación adecuada, la motivación que uno mismo tiene, el reconocimiento y empatía con las emociones ajenas y, por último, el control de las relaciones sociales” (Goleman, 1995, pp.43-44). Éstas son características que pueden ser aprendidas y fomentadas en toda la población. 
Las competencias principales de la IE según Goleman son: 
  • El conocimiento de las propias emociones 
  • La capacidad para controlar las emociones  
  • La capacidad para motivarse a uno mismo  
  • El reconocimiento de las emociones ajenas  
  • El control de las relaciones sociales
Las tres primeras se consideran competencias personales y las dos últimas, sociales; de hecho, en sus inicios, Goleman intentó rehuir del término inteligencia emocional optando por presentar su trabajo como modelo de competencias emocionales. En 1998, éste reformula su modelo constituido por cuatro dimensiones como son: autoconciencia, automanejo, conciencia social y manejo de las relaciones sociales, integradas por otras características que explicarían el éxito de una persona dentro de una organización. Centra sus estudios en diferentes empresas y organizaciones con el fin de predecir la efectividad y rendimiento de las personas en el ámbito profesional (Goleman, 1998).
 

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