Un
tema que preocupa y abruma tanto a maestros como familias es la
ininteligible grafía del alumnado. En ocasiones, limitamos el problema a
la falta de realización de ejercicios relacionados con la grafía, a la
rápidez en la escritura e incluso a la falta de atención a la hora de
afrontar la tarea de escritura. Sin embargo, en ocasiones, el problema
es mayor y, en consecuencia, se requiere de una efectiva, eficaz y
coordinada intervención educativa. A continuación, se explica en qué
consiste la disgrafía y los tipos existentes; además, se proporcionan y
plantean ejercicios para prevenir y atender dichas dificultades de
aprendizaje.
La disgrafía es un trastorno de la escritura que afecta a la forma o al significado y es de tipo funcional.
Según Fernández (1978) y Coste (1980) los tipos existentes son: Disgrafía viso-motora y Disortografía.
- Disgrafía viso-motora: afecta a la escritura en sus aspectos grafomotores. Evidencias de esta dificultad se manifiestan en:
- Trastornos en la forma y tamaño de las letras. Por ejemplo: hacer la letra excesivamente grande, realizar una letra de tamaño superior al resto...
- Definicientes espaciamientos entre las letras dentro de una palabra o entre las palabras. Por ejemplo: no distinguir si las palabras aparecen unidas o separadas...
- Deficiente espaciamiento entre reglones.
- Inclinaciones defectuosas, tanto de los grafemas como de los reglones.
Su
intervención incluye actividades y ejercicios relacionados con el
control del propio de su propio cuerpo. Es decir, trabajar el
desplazamiento y coordinación dinámica general; esquema corporal y
lateralidad; coordinación visomanual; control postural y equilibrio...
En todo momento, además de trabajar la técnica, se deben valorar los
esfuerzos y progresos, aunque sean pequeños, el alumno/a debe afianzar
su confianza en sí mismo; así como, evitar cualquier temor al fracaso y a
la frustración.
- Disortografía: incapacidad de estructurar gramaticalmente el lenguaje, generalmente, va asociada a los trastornos de lectura. Se manifiesta en dos niveles de gravedad:
- Vía léxica: fijación y generalización de las reglas ortográficas.
- Desconocimiento o negligencia de las reglas gramaticales.
- Olvido y confusión en los artículos y pequeñas palabras.
- Faltas de ortografía en palabras que el niño conoce.
Su intervención radica en la realización de ejercicios que fomenten y favorezcan el recuerdo. Como:
ejercicios
de memorización de la regla, de completamientación y formación de
palabras en los que los fonemas resulten conflictivos y de formación de
familias de palabras.
- Vía fonológica: alteraciones que afectan a la correspondencia entre el sonido y el signo escrito. Se observa en:
- Sustitución de fonemas vocalicos o consonánticos afines por el punto y/o modo de articulación (f/z, t/d, p/b, etc.)
- Omisiones de fonemas, sílabas enteras y palabras.
- Adiciones de fonemas, sílabas enteras y palabras.
- Inversiones de grafemas dentro de las sílabas inversas ("aldo" por "lado"), mixtas ("credo" por "cerdo") y compuestas ("bulsa" por "blusa").
- Inversiones de sílabas en unas palabras.
- Inversiones de palabras.
- Ejercicios de toma de conciencia del fonema aislado.
- Ejercicios de toma de conciencia de la sílaba.
- Ejercicios de deletreo.
- Ejercicios de reconocimiento y repetición de palabras con dificultad, longitus y abstracción creciente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario